Construido con Berta

  1. Estado: Proyecto formulado. 

    Construcción participativa de una política intercultural para la Universidad del Tolima

    “La cultura no puede ser una “cosa” que se construya desde las direcciones de Bienestar o de Extensión, por el contrario, debe hacer parte del proyecto educativo institucional, hacerse explícita en los currículos de sus programas académicos, en la investigación que realiza la institución y en los proyectos de responsabilidad social con los que está comprometida.”

    Reflexiones y experiencias en la construcción de una política cultural universitaria

    Maria Adelaida Jaramillo, Et. Al

    Este proyecto busca tener un panorama amplio de las acciones culturales que adelanta la Universidad y definir unos marcos generales de política que permitan construir de manera participativa las orientaciones de las acciones operativas de las diferentes instancias universitarias que intervienen o desarrollan procesos culturales al interior y hacia el exterior de la Institución.  Definir estos marcos generales permitirá entre otras cosas, pensar elementos clave de incidencia en las políticas: académica, de investigación, de proyección social, de desarrollo humano, de regionalización y ambiental, entre otras que posiblemente podrán afectarse de manera colateral.

    Actualmente, la Universidad del Tolima cuenta con varias unidades administrativas que desarrollan los procesos culturales de la misma, la mayoría de ellas adscritas a la Vicerrectoría de Desarrollo Humano.  Estas oficinas agrupadas en torno a actividades culturales, deportivas y de bienestar en general, han tenido una tendencia a desarrollar estas actividades sin una organicidad que permita articularla a las dinámicas de docencia, investigación y proyección social y por ende, se percibe como una suerte de activismo institucional sin marcos de política que le precedan.  Por supuesto, dichas dinámicas aportan de manera directa en estas funciones misionales de la Universidad, pero requieren mejores procesos de planificación que les otorgue un papel preponderante en las dinámicas académicas. 

    Además de lo anterior, la Universidad (en general la universidad colombiana) se ha instaurado en dinámicas de construcción de la política universitaria desde la lógica de la consulta acerca de los planteamientos generados por administraciones que temen desarrollar procesos participativos.  Estos temores muchas veces enraizados en la premura de definir los marcos normativos que permitan orientar la inversión presupuestal.  Esto ha generado entre otras cosas, que los planes de desarrollo queden estructurados bajo discursos que en la práctica se transgreden.  Así las cosas, las políticas institucionales terminan convirtiéndose en ejercicios desarrollados en escritorios al margen de las dinámicas propias de la vida académica y cultural que se expresan en la cotidianidad de los campus universitarios.

    El presente proyecto no pretende definir o estructurar una noción específica de cultura dado que el interés específico del mismo es indagar en el proceso, nociones y prácticas que permitan construir posibles rutas de abordaje sobre las políticas culturales en perspectiva intercultural.

    ¿Por qué hablar de interculturalidad?

    Cuando se habla de la noción de interculturalidad, se habla de dialogar, aprender y decidir con la gente que pertenece a otra cultura, pero esto no niega la posibilidad que al interior de una cultura específica, existan disensos propios de sus dinámicas. El desarrollo de la perspectiva multicultural se presenta problemática en las reflexiones recientes de autores diversos entre quienes quisiéramos resaltar a Shohat y Stam (2002), García Canclini (2007), Walsh (2006) y Fornet (2007).  En este sentido nos interesa la idea potente que entiende que “las culturas son procesos en frontera” (Fornet, 2007: 256) y en ello aparece problemática la perspectiva multicultural en tanto “supone aceptación de lo heterogéneo” (Canclini, 2007: 41) siempre y cuando sea una heterogeneidad que viva allá en su territorio y no cuestione el mío propio.  El otro es aceptado cuando no se mezcla conmigo y sobre todo cuando no interviene en las decisiones cruciales del estado nacional.   Parafraseando a Walsh, un multiculturalismo que habla “de la diversidad, solo y cuando esta diversidad permite mantener el orden”. (Walsh, 2007: 34)  Por ello, entender la noción de interculturalidad en esta perspectiva, implica consensuar pero también construir desde disensos creativos que permitan una polisemia de sentidos.

    Las políticas culturales en el panorama latinoamericano

    La preocupación por las políticas culturales en américa latina es relativamente reciente (años 80 aproximadamente), aunque tengan antecedentes importantes desde el siglo XVIII con la creación de diversas instituciones entre las que se encuentra la Biblioteca Nacional en Colombia.  Pero decimos que es reciente pues éstas dan un giro significativo con las reformas constitucionales que acentúan la cultura como constructora de nacionalidad[1].  En este sentido, se han configurado desde entonces, diversas reflexiones sobre el desarrollo de dichas políticas y su importancia en la consolidación de los procesos democráticos al interior de los países latinoamericanos como búsqueda de la inserción en el mundo globalizado. Además reflexiones sobre las contradicciones de los procesos de institucionalización de la cultura, del desarrollo del multiculturalismo como estrategia velada de homogeneización y de las distancias significativas entre los modelos económicos y las pretensiones de dichas políticas. Así pues, resultan relevantes los aportes de Ochoa (2008) quien pone de manifiesto la ambigüedad del concepto de multiculturalidad y aborda el centralismo como estrategia de eliminación de la diferencia; Jimenez (2006) que evalúa la reducción del estado en relación con sus responsabilidades en materia cultural y la permanente emergencia del sector como cogestor de los procesos culturales; Escobar, Alvarez, Dagnino (2001) quienes ven en los movimientos sociales, los principales agenciamientos de la transformación de los procesos democráticos y derivado de ello, la emergencia de política cultural. En este sentido, cabe pensar las dimensiones de una política que se pretende intercultural y sus dinámicas en una institución académica de formación superior de carácter público que en su seno alberga las condiciones propias del territorio al que responde.

    ¿Por qué hablar de políticas culturales universitarias en perspectiva intercultural?

    En las universidades se tienen expresiones de la diversidad cultural del país, pero cada expresión implica además una pluralidad de formas de llegar a la experiencia universitaria. ¿Cómo llega un estudiante a la Universidad desde sus experiencias contextuales? ¿Cómo llega un profesor? ¿Cómo llega un administrativo? Pero además ¿cómo viven estos actores la Universidad en el día a día? ¿Qué proyectos de universidad se tejen en estas dinámicas cotidianas?  ¿Cómo se insertan estas condiciones experienciales en la política institucional de la universidad? Estas preguntas implican asumir las formas de emergencia de la política institucional que ha estado atravesada de manera casi absoluta, en la lógica de la participación consultiva generando un descredito en la participación y por consiguiente una despolitización de la universidad. Esto devela el carácter y las maneras como se concibe en lo macro el Estado. Por ello hablar de políticas culturales universitarias y en perspectiva intercultural implica asumir al menos dos retos cruciales:

    1. La universidad como espacio de formación implica ver en el ejercicio de la política cultural no un marco normativo que oriente el quehacer de las oficinas de divulgación cultural sino “Reafirmar la cultura como base de los distintos quehaceres que las universidades adelantan en el cumplimiento de su responsabilidad social” (Bravo, Jaramillo, Bolívar: (s.f.)).

    2. La participación en la construcción de dichas políticas debe estar cimentada en el aprendizaje de las condiciones en que los actores universitarios llegan a la Universidad y que interpela a que dichos actores involucrados puedan “aprender a hablarse y escucharse franca y abiertamente para tratar de encontrar soluciones en paz” (Kahane: 2005).

    Objetivo General

    Establecer unas líneas generales de política cultural universitaria que permita orientar las acciones operativas de las diferentes instancias que desarrollan procesos culturales en la Universidad.

    Diseño Metodológico

    El proyecto de construcción participativa de una política intercultural para la Universidad del Tolima propone su desarrollo en 4 momentos con una duración de 6 meses cada uno. Cada uno de estos momentos está pensado como amplitud.

    Las amplitudes de encuentro con las que trabajará el proyecto son: frontera, toponimia, habitar, emplazar. Se propone el uso de metáforas territoriales, en tanto entendemos el espacio universitario de la Universidad del Tolima como un territorio de discursos, prácticas y significaciones. Un espacio habitado y habitable, ritualizado y dinámico. El territorio es siempre una corporeidad y en esa medida es siempre un lugar de acciones.



    [1] Al respecto puede consultarse el texto Políticas Culturales en Colombia de Marta Elena Bravo, publicado en el Compendio de Políticas Culturales de Colombia desarrollado por el Ministerio de Cultura.  Disponible en: http://www.mincultura.gov.co


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