Construido con Berta

  1. Estudios críticos del cuerpo y los medios

    Nuestra apuestas investigativas consideran que conocer implica un hacer, y que todo hacer está territorializado. Entendemos que una primera y central territorialidad es la del cuerpo, y, desde el cuerpo, buscamos hacer explícito el saber que está corporeizado, cuya relación no puede quedarse por fuera de las prácticas académicas de conocimiento ni de las prácticas de la existencia misma.

     

    El cuerpo como metáfora, es una manera como podemos entender el proceso que actualmente adelanta este Colectivo de Investigación. Y con esta constante de presente, es que el presente de un cuerpo puede ser resignificado por la cercanía a otros estadios del constante y evolutivo conocimiento humano. La necesidad de buscar nuevas maneras de relacionarnos con el cuerpo, están supeditas al mismo desgaste al que se enfrentan las palabras (y los conceptos atados a ellas) por el uso y el abuso, que en nuestras interacciones diarias, comunes y corrientes, erosionan la comunicación. De ahí que el reconocimiento que se debe tener a las acciones que realizamos con nuestros cuerpos, deberían enmarcarse en dirigir nuestra atención a lugares por fuera de relatos hegemónicos. Un cuerpo que piensa, que siente y que hace, es un cuerpo que medita cómo es que se encuentra, inicialmente consigo mismo, y posteriormente con los demás; es un cuerpo donde se materializan las autonomías que se desarrollan en cada uno de los espacios que frecuentamos (en presente o pasado) con otros cuerpos; un cuerpo donde se infligen acciones violentas; un cuerpo como medio de creación o como soporte de aprendizaje que configura acciones cotidiana y discursos educacionales; un cuerpo como prótesis, que se pregunta por otras esferas que lo habitan o lo constituyen.

     

    También hay una preocupación del Colectivo por el cuerpo en su acción política, pues insistimos en la necesidad de enlazar estas reflexiones al hacer investigativo y que surge de la pregunta por lo político en los contextos atravesados por la guerra y por múltiples formas de violencia. En este orden de ideas, el trabajo de un Colectivo de investigación que anhela superar las barreras entre comunidades, academia (disciplinas), ubica su acción en el plano de activación de cuerpos que reconocen su potencia simbólica y su capacidad de producir saber en pro de transformar sus propias realidades. En otras palabras, investigar con otros y no sobre otros para que de aquello que se investiga y crea, emerjan siempre posibilidades de transformación.

     

    Ahora bien, y siguiendo las ideas expuestas, hacernos cargo de los medios no es de orden secundario o de subordinación al cuerpo, sino una relación permanente hacia la que se orientan nuestros enfoques investigativos y de creación.

     

    Por eso, resaltamos nuestras interacciones con el mundo, especialmente aquellas que se circunscriben a la cultura material, ya que ellas determinan las condiciones de nuestras relaciones con el entorno; ya que cada uno de los objetos con los que relacionados en nuestro diario vivir, nos permiten ampliar las comprensiones que tenemos, no sólo de su uso sino de la misma relación que establecemos con ellos, puesto que cuando uno de ellos se “actualiza” se presenta un movimiento ambiental que nos permite empezar a reconocer las influencias que ellos tienen sobre nosotros. Generalmente no podemos percibir estas influencias, debido a un “halo misterioso” que nace del saber técnico (un saber-hacer-algo) que se encuentran contenidos en ellos. Atender a este halo misterioso es poner la atención al (los) medio(s) que están contenidos en los objetos y cómo esta “medialidad/mediación” nos afecta.

     

    En este sentido, resaltar la dimensión técnica de los objetos, permite reconocer que en nuestro(s) “saber-hacer-algo” estamos ejerciendo como “medio” y con él afectamos lo que nos rodea, sea esto una persona, una espacio geográfico o un conjunto de personas; y eso que nos rodea y que ha sido afectado por nuestro “saber-hacer-algo”, nos afectará en igual o mayor grado, casi sin que lo sepamos, de vuelta, sólo por estar atados al mensaje y a la forma como este se produce.

     

    Pensar qué es lo que está en medio de un medio, o cómo es que un medio media entre lo que afectamos y lo que nos afecta, es una recurrente preocupación de marca apuestas en cada uno de los acercamientos que hacemos como Colectivo de investigación. Es así, porque consideramos que todos los objetos, conceptos e ideas que se encuentran con nosotros “transforman nuestro entorno y provocan cambios profundos y duraderos” (McLuhan, 2015) en las maneras como percibimos a través de nuestros sentidos. Las diferencias perceptivas se manifiestan en los planos temporal y espacial, pues estas operan para nosotros y para los otros, y son ellas las que definen los medios con los que interactuamos, y de igual manera, como estos medios nos definen a nosotros.

     

    La búsqueda del medio (o del medio del medio, del medio en el medio, o el medio que está en el medio, etc.), es una apuesta que permitirá conocer mejor los anclajes con los cuales se manifiesta una cultura, que debe ser entendida como la suma de lo que es común, siendo esto común susceptible de ser reescrito todos los días. Preguntarnos por los medios y a través de ellos, por la inscripción de lo que es común (y la inscripción de estos en el cuerpo) es la invitación que como Colectivo hacemos en nuestro trabajo de investigación.

     

    Esta apuesta de investigación dialoga y complementa la primera línea de investigación de que se llamó “imagen-texto-cuerpo”. Seguimos entendiendo la imagen como la huella de la acción humana, el texto como los significados imbricados en esas huellas y el cuerpo como el territorio donde esas huellas emergen y retornan. En esa medida, la triada de saber que proponíamos y la tensión que resaltamos entre el cuerpo y los medios, se desplegan en 4 posibilidades epistémicas y práxicas que continúan siendo importantes para nuestro hacer investigativo: (1) Ver-Observar: las formas históricas de la mirada; (2) Oír-Escuchar: los sonidos de la vida social; (3) Hablar-Decir: nombrar el mundo; (4) Escribir-Crear: marcar el mundo, hacer el mundo.

     

    Ahora, después de darle espesor a nuestra línea de investigación, el cuerpo es el protagonista central de las acciones que se extienden a los modos de creación en y a través de los medios, rescatando entonces que estas 4 posibilidades epistémicas y práxicas, son las que configuran nuestros métodos de investigación. Nuestra apuesta no es por la definición, no nos interesa delimitar un glosario de términos que estructuren lo que pretendemos como investigadores, sino problematizar los cuerpos, los medios, las culturas, las creaciones y las pedagogías.

    Referencias

    McLuhan, Marshall y Norden, Eric. (2015). La entrevista de Playboy: Marshall McLuhan. En Scolari, Carlos (ed.), Ecología de los medios. Entornos, evoluciones e interpretaciones. Barcelona: Editorial Gedisa.

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    Descripción adaptada del capítulo "Campos epistémicos, línea de investigación y métodos de indagación" del libro (en publicación) Itinerarios de un colectivo de investigación en torno al arte y la cultura. Reflexiones y apuestas investigativas


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