Construido con Berta

  1. Imagen - Texto - Cuerpo

    Ha sido una consideración dominante en los sistemas universitarios e institucionales, entender la generación de conocimiento bajo los términos de la investigación científica, esto es, conocimiento producido mediante procedimientos científicos de corte positivo, es decir, verificable, bajo parámetros lógicos determinados sobre la base de una racionalidad epistémica. No obstante, esta complejidad de la producción de saber, guarda dentro de sí una paradoja, la investigación se entiende como una praxis, praxis científica, pero esta praxis expropia del proceso mismo al investigador en su subjetividad y en sus semiopraxis corporales. Es justamente sobre esta paradoja que sustentamos la emergencia de una comunidad de saber al que llamamos Colectivo de Investigación. Tal conformación, entiende el valor del conocimiento científico racional, pero también entiende la necesidad de ampliar nuestra noción y nuestras prácticas de conocimiento, haciendo relevante el papel de la lógica sensitiva y las semiopraxis corporales como territorios desde y en los cuales se produce conocimiento. Conocer implica hacer, y todo hacer está territorializado, y si entendemos que la territorialidad primera y central es la del cuerpo, se trata entonces de hacer explícito que el saber está corporeizado y que esta relación no puede quedarse por fuera de las prácticas académicas de conocimiento, así como no se queda por fuera en las prácticas de la existencia misma.

    Proponemos trabajar desde la línea imagen-texto-cuerpo, triada que involucra tres formas de saber vinculadas con el arte y la cultura. La línea surge de la intención explicita por entrar en la noción misma de conocimiento humano, racional y sensitivo al mismo tiempo y en la voluntad de sus miembros por querer construir conocimiento desde estas dos perspectivas, buscando la manera en que estas formas de conocer puedan conversar y construir nuevo saber. La línea imagen-texto-cuerpo no renuncia al conocimiento científico, pero tampoco lo convierte en su única posibilidad, intenta llevar el conocimiento al conocimiento mismo, es decir, entenderlo como una práctica corporal de estar en el mundo.

    La línea imagen-texto-cuerpo, entiende la imagen como la huella de la acción humana, el texto como los significados imbricados en esas huellas y el cuerpo como el territorio donde esas huellas emergen y retornan.

    En esa medida, la triada de saber que proponemos, se despliega en 4 posibilidades práxicas y epistémicas:

    (1) Ver-Observar: las formas históricas de la mirada
    (2) Oír-Escuchar: los sonidos de la vida social
    (3) Hablar-Decir: nombrar el mundo
    (4) Escribir-Crear: marcar el mundo, hacer mundo

    Siendo en este despliegue, el cuerpo el protagonista central de las acciones.


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